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“Siempre me duelen las lumbares”: PSOAS ILIACO

“Siempre me duelen las lumbares”, “Tengo como un cinturón de dolor en los riñones”, “Voy a que me traten las lumbares y el dolor no se me quita”. Estas son algunas de las frases que como fisioterapeutas oímos a menudo en consulta, ante ellas, debemos aumentar la región de tratamiento en busca del músculo o conjunto muscular que está haciendo que el paciente no mejore, como puede ser el músculo Psoas Iliaco. Es importante descartar otras posibles patologías ajenas a la musculatura que también pueden dar esta sintomatología.

El Psoas Iliaco es un musculo profundo y potente, compuesto por 2 vientres musculares independientes, Psoas Mayor e Iliaco, los cuales se insertan juntos en el Trocánter Menor (saliente óseo de la parte superior del Fémur). Su función principal es la flexión de cadera y ejerce un papel clave en el mantenimiento de la postura erguida. Es un musculo importante tanto al caminar como al correr, montar en bici, sentarnos…

El síntoma característico en la lesión del Psoas Iliaco es el dolor en la zona anterior del muslo, zona lumbar o la ingle. El dolor aumenta al estar de pie de forma estática o bien, al levantarnos tras estar tiempo sentados. Esto cesa cuando el paciente se tumba boca arriba apoyando los pies, de manera que coloca tanto las caderas como las rodillas en flexión.

La lesión puede aparecer por una contracción brusca del musculo, que se da en deportes como futbol, karate, salto de altura, escalada… Es una lesión común tanto de corredores, sobre todo tras correr largas distancias cuesta arriba, como en ciclistas, si éstos llevan el sillín a una altura menor de la debida, ya que la rodilla flexionaría por encima de la cadera comprometiendo al Psoas Iliaco.

Es importante el tratamiento de este músculo en patologías como lumbalgias, lumbociaticas, lesiones de cadera y pubalgias… debido a su contribución en la estabilidad lumbo-pélvica. La aplicación de elección del tratamiento es mediante terapia manual, accediendo al musculo desde la parte anterior del cuerpo, es decir, desde la cavidad abdominal.

Como siempre es imprescindible acudir a un profesional cualificado para que haga una valoración exhaustiva de la patología de cada paciente y poder adaptar el tratamiento todo lo posible, logrando así los mejores resultados.