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El dolor en el talón: TENDINOPATIA AQUILEA

“Cuando me levanto por la mañana me pincha la zona del talón”, “Cuando voy a correr me duele el talón y se me sube por la pierna” Estas frases pueden estar describiendo los síntomas principales de una patología muy común que es la Tendinopatía del Tendón de Aquiles.

A la hora de hablar de tendinopatía no debemos confundir una Tendinitis (proceso inflamatorio), con una Tendinosis (proceso degenerativo). Ambas son etapas de la enfermedad, cuando un tendón ha sido sometido a sobreuso y puede llegar hasta la ruptura.

Los tendones no se lesionan de un día para otro, sino que son la consecuencia de lo que se denomina microtrauma repetitivo. Esto significa que el mantenimiento de una exigencia sobre un tendón que supera su capacidad de adaptación y reparación, va produciendo cambios estructurales en él.

Existen algunos factores que ayudan al desarrollo de una tendinopatía como la edad, que va en relación directa a dos factores, a mayor edad del deportista se estima que sus tendones han estado expuestos a mas carga y por otra parte a medida que avanza el tiempo, nuestra capacidad y calidad de reparación de los tejidos disminuye. La falta de flexibilidad es el otro factor, ya que, los tendones son rígidos, pero los músculos que los originan y a los que están conectados, deben ser muy elásticos, si no es así, le trasmite a los tendones mayor exigencia.

Por otra parte, existen otras circunstancias que aumentan el riesgo de Tendinosis Aquilea, como por ejemplo como el pie plano o pie cavo, desviaciones del hueso del talón, poca elongación y mala condición física, sobrepeso, uso de calzado inadecuado y algunas enfermedades reumatológicas, entre otros.

El síntoma más frecuente es el dolor en la cara posterior del talón, que puede agravarse con los primeros pasos de la mañana y luego ceder a medida que avanza el día. Además, se siente dolor al inicio de la práctica deportiva o al final de ésta (cuando el cuerpo se enfría). En casos severos el dolor puede ser permanente, dificultando la actividad deportiva e incluso actividades de la vida diaria.

Para el tratamiento de esta patología, recurrimos a un tratamiento complejo consistente en Electrolisis Percutanea Intratisular (EPI) para remodelar y regenerar el tejido patológico, combinado con Láser. La terapia manual, es indispensable para la mejoría de esta patología ya que es necesario descargar la musculatura del gemelo y soleo, al igual que la fascia plantar para conseguir una mayor flexibilidad y lograr trasmitir una fuerza adecuada al tendón de Aquiles.

Como complemento, cuando el paciente lo requiera, podremos aplicar también acupuntura y en los casos en los que el tratamiento convencional no es suficiente, recurriremos al Plasma Rico en Plaquetas (PRP) para regenerar y favorecer la curación del tejido dañado aplicando Factores de Crecimiento directamente en la lesión.

Es importante acudir a un profesional para hacer una valoración del estado en el que se encuentra la patología para poder así adaptar el tratamiento a cada paciente y conseguir una recuperación óptima y en el menor tiempo posible.